Louis Dupras, gerente general, de la Camerata Bern habla de su próxima gira a Latinoamérica

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Camerata Bern (2)

 

Con medio siglo de vida, la Camerata Bern es un reconocido ensamble que se ha presentado en algunas de las salas más prestigiadas del mundo y ha trabajado con solistas tan importantes como András Schiff, Narciso Yepes y Barbara Hendricks.

Este año la agrupación regresa a México para presentarse en el marco del Festival de Música de Morelia (15 de noviembre en el Teatro Morelos) como parte de una gira que también tocará el Distrito Federal (13 de noviembre en el Palacio de Bellas Artes).

Su gerente general, Louis Dupras , me concedió esta entrevista para Clásica México en la que habla sobre sus próximas presentaciones y algunos otros temas de actualidad.

¿Qué representa para la Camerata Bern esta gira por Latinoamérica y, en particular, su presentación en el Festival de Música de Morelia?

LD: Desde su fundación en 1962, la Camerata de Bern ha tocado alrededor del mundo y ha sido considerada como una de las mejores orquestas de cámara. A pesar de que nuestra apretada agenda en Berna y nuestro limitado presupuesto no nos permiten más de una o dos giras cada año, el ensamble ofrece conciertos en otras ciudades de Europa cada que es posible.

Tocar en el extranjero significa comunicar en otros países nuestra entrega y dedicación a una interpretación de la música que busca ser emotiva y excepcional, pero también representa la oportunidad de aprender de otros países para entender sus culturas.

La Camerata de Bern se presentó en México en octubre del 2012 y está felizmente orgullosa de haber sido invitada nuevamente para ofrecer conciertos en noviembre de 2014. Nuestras visitas a Panamá y Costa Rica son más antiguas y datan de finales de 1990 y principios del año 2000.

La Camerata cumplió recientemente su primer medio siglo de vida. ¿Ha sido difícil asegurar la continuidad musical y financiera del ensamble? 

LD: Mantener una orquesta de cámara con vida durante tanto tiempo es un gran logro. Observamos, por desgracia con demasiada frecuencia, cómo ensambles bien establecidos son víctimas de planes de austeridad, ajustes presupuestales o simplemente de la ignorancia de la clase política.

La Camerata de Bern fue fundada en 1962 y  su primer concierto se llevó a cabo en abril de ese año. La primera y más sólida de sus bases siempre ha sido el entusiasmo del ensamble. ¡Algunos de los miembros han estado con nosotros desde hace 35 años! Todos están muy comprometidos con el espíritu de la Camerata de Bern. Somos una agrupación en la que no existe un músico que adopte el rol de director y cuyos integrantes asumen amplias responsabilidades en el escenario y siempre enfrentan el peligroso límite que separa una interpretación ordinaria de una fantástica.

El grado de preparación es muy alto y requiere de una gran cantidad de involucramiento personal. También implica una fuerte solidaridad entre los integrantes del ensamble. Todos disfrutan mucho tocar juntos y muestran entusiasmo acerca de cada nuevo proyecto que los reúne.

En otro nivel, ha tomado tiempo, casi 40 años, para que la autoridad política local pudiera comprender el alcance de la Camerata de Bern y su importancia cultural en su ciudad y fuera de Suiza. Pero ahora, disfrutamos de un buen nivel de subsidios que nos permiten no sólo dar conciertos en el extranjero, sino también experimentar con programas extra musicales. Nosotros tenemos ahora confianza en que los políticos de Berna están convencidos del aporte que la Camerata brinda a la vida cultural local e internacional y que tendrán la voluntad para continuar financiando el ensamble en el futuro.

Un importante aspecto de su trabajo es su contribución a la educación musical a través de conciertos didácticos en las escuelas. ¿Por qué trabajar con niños? ¿Qué mensaje le enviaría a los políticos que consideran a la cultura un lujo innecesario? 

LD: En efecto es muy lamentable que muchos políticos sólo se preocupen por asuntos a corto plazo que aseguren su popularidad y reelección. La cultura tiene un atractivo político limitado. En una carrera política es más fácil ganar popularidad al reducir los impuestos para los que más tienen o destinar recursos para eventos deportivos que inaugurar salas de concierto o fundar grupos de teatro para niños.

La cultura, en efecto, está sufriendo en general de la ignorancia política y su corta visión. No pretendo decir que sólo la cultura debe ser apoyada y que promover la construcción de estadios sea malo. Pero hoy en día debe haber un mejor equilibrio entre estos dos aspectos de la vida social. Para los políticos que creen que la cultura es sólo un asunto de lujo, sólo les recomendamos que miren alrededor: la cultura está en todos lados como expresión de vida, no se encuentra encerrada entre paredes a las que accede una pequeña clase de personas que asisten a un concierto de cámara o a la ópera. Apoyar la cultura es apoyar la vida, es ayudar a los individuos a experimentar su identidad y desarrollar su ciudadanía en el mundo. De hecho no es una coincidencia que junto a la degradación de la cultura nuestro entorno también está sufriendo daños irreparables.

La música no sólo está alrededor de nosotros, suena dentro de nosotros también. Somos parte de ella, si estamos abiertos a considerar cada sonido como parte de la sinfonía universal. De esta manera la música no sólo transforma la vida de las personas, sino que la  impregna. Cantamos antes de poder hablar.  Hay música para cada situación: desde un nacimiento, la niñez, el amor, la decepción, la paz y la guerra, la fama o la  ruina, incluso la muerte.

También es por esto que nos ocupamos de estos niños. Les dejamos ver que la música es una relación de amistad entre individuos con el propósito de crear sonidos juntos, de compartir emociones, el éxito y el fracaso, el brillo del sol y la lluvia, y siempre en un marco de protección en donde ellos se sientan libres de expresarse sin miedo a represalias.

Nuestros músicos dicen: ¡Los niños son nuestro mejor público! Son tan espontáneos y libres de prejuicios. Si a los niños les gusta algo lo expresan inmediatamente, no esperan a que la pieza esté terminada. Su retroalimentación es inmediata.

La Camerata ha trabajado para promover el uso de instrumentos de época en busca de una interpretación histórica más rigurosa, pero también incluyen obras contemporáneas en sus programas. ¿Cómo encuentran balance en estos dos polos de su repertorio? 

LD: A pesar de que tocamos muchos programas con instrumentos de época, no enfatizamos mucho este hecho y no estamos esclavizados a la rigurosa interpretación histórica. Nuestro objetivo es mover a la gente a través de la música, más allá del instrumento con el que se toca. Pero hemos llegado a la conclusión de que tenemos más oportuidad de alcanzar las emociones musicales de una persona tocando con cuerdas de tripa, con una afinación que da más resonancia a los instrumentos y utilizando un idioma musical más apropiado para el periodo.

Esto no nos detiene a tocar música más temprana con instrumentos modernos, por ejemplo, mezclándola con música contemporánea. En enero interpretaremos un programa asociado al moderno compositor escandinavo Erkki-Sven. También ofreceremos música de Vivaldi, con el bajo continuo tocado en el armonio. La música de Vivaldi en esta nueva vestimenta definitivamente sonará tan moderna como la primera vez que fue interpretada en Venecia hace trescientos años.

Tratamos de hacer piezas musicales que suenen auténticas, no modernas en un sentido aterrador del mundo, sino actuales en el sentido de que logren alcanzar al público de hoy, que lo conmuevan en todos los aspectos humanos posibles. Queremos que la música no sólo desencadene sentimientos profundos sino que también estimule reflexiones de vida, muerte, ciudadanía mundial o comunicación con otros seres humanos. ¿Qué orquesta más adecuada para alcanzar este propósito que una que toca sin director? La elección de instrumentos es al final sólo un aspecto técnico poco digno de mención.

Se habla mucho sobre que la música de concierto se escucha cada vez menos y que estamos en una especie de crisis. ¿Cuál es su percepción al respecto?

LD: Es bastante obvio que se ha producido un cambio en la manera en la que consumimos música. Hace 100 años, para escuchar música tenías que ir a un lugar en específico, una sala de conciertos o una iglesia o con conocidos que tocaran instrumentos. O tú mismo tenías que tocar. Hoy, para escuchar música, conectas audífonos en tus oídos y prendes tu Smartphone o tu iPod o lo que sea. El reto actual es escapar de la música que no quieres escuchar, encontrar un oasis de silencio y tranquilidad.

Esto tiene aspectos positivos: ¡Nunca antes tanta gente estaba escuchando música! Esto es maravilloso. Por otro lado, Las maneras modernas de reproducción han dejado a muchos músicos fuera del negocio, y esa es una tragedia. Es importante para el desarrollo de la música, como cualquier otro arte, que muchos compositores o intérpretes, tantos como sea posible, mantengan viva la música y cultiven todas sus diferentes expresiones, ya sean folk, pop, rock, jazz o clásica. La concentración de la oferta en unas cuantas orquestas o intérpretes amenaza la biodiversidad cultural.

Nosotros tratamos de mostrar que la única forma de formar parte del banquete musical es asistir a conciertos. Escuchar la música grabada está bien, pero se parece a leer recetas de cocina. No obtienes la comida, sólo la idea de la comida. Para comer, te tienes que sentar en la mesa, debes compartir la comida con otros. Ir a un concierto es muy parecido: la música se amplifica por la cantidad de personas que escuchan un concierto contigo, compartiendo emociones, respirando con la misma vibración emitida por la gente real que está en el escenario, tocando con la participación de sus cuerpos y mentes, y con sus almas también.

Poseen un muy amplio repertorio. ¿Qué obras eligieron para su participación en el Festival de Música de Morelia y por qué?

LD: Fue muy fácil. Sólo elegimos algunas piezas que amamos y le agregamos una comisión a un amigo nuestro que es un magnífico compositor, ganador de un importante premio de la Ciudad de Zurich. De esta manera, en nuestro equipaje hemos incluido un repertorio con piezas que tocamos a menudo y otras que representan nuevos retos.

Elegimos la Sinfonía Salzburgo de Mozart como una especie de reverencia a Morelia, pues es conocida como la Salzburgo de América.

Benjamin Britten es uno de nuestros compositores favoritos de todos los tiempos. Las Variaciones sobre un tema de Frank Bridge es un ciclo fascinante de piezas que Britten escribió cuando tenía 24 años a manera de tributo a su atesorado maestro. ¡Y fue estrenada en Salzburgo! El 27 de agosto de 1937 durante el festival. Esto crea otro lazo con Morelia. Esa pieza trajo a Britten a la bien merecida atención internacional. Muestra su completo dominio de diferentes estilos musicales, desde la fuga hasta el vals vienés, así como su profundo conocimiento de la sonoridad de los instrumentos de cuerdas, que explota hasta el límite. El principio te atrapa, el final es profundamente conmovedor, y todo lo que está en medio es inolvidable. He escuchado la pieza una docena de veces y no puedo esperar para volver a hacerlo.

Alfred Zimmerlin es amigo de la Camerata de Bern y ha sido cercano a sus actividades desde hace muchos años. Un músico fino y sensible que oscila entre la composición y la improvisación sin mezclarlas. Recientemente ha recibido el Premio Cultural de Zurich. Su pieza Il tuo fiato riposa sotto il cielo d’agosto fue escrita para esta gira y está dedicada a la Camerata de Bern como regalo por mi cumpleaños sesenta. La pieza ha sido recientemente entregada, la música está ahí, en papel esperando a ser transformada por primera vez en una criatura viviente de sonido.

La adaptación de Richard Tognetti de la Sonata a Kreutzer para violín y piano de Beethoven la ha convertido casi en concierto para violín y cuerdas. Es increíblemente demandante para todo el ensamble:  muchos solos de voz tienen pasajes que se sentirían cómodos en el piano pero son de dedos torcidos para los instrumentos de cuerda. Esta música bien conocida en un nuevo traje abre nuestros oídos a bellos detalles que son mejorados por las imitaciones y contrapuntos de los instrumentos de cuerda. El magnífico movimiento lento es similar a los finales de los cuartetos de cuerda de Beethoven. La Sonata a Kreutzer aparece en nuestra más reciente grabación.

 

Visita el sitio del Festival de Música de Morelia para conocer más de la programación de la edición 26. 

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Emilio Sánchez

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